Creer que la inteligencia se puede desarrollar se convirtió en un fenómeno educativo mundial. Los grandes metaanálisis y un estudio nacional con miles de alumnos dibujan un efecto real, pero mucho más pequeño y específico de lo que se prometía.
Este artículo conecta con estas asignaturas. Allí tienes sus temas con resúmenes, tarjetas y cuestionarios.
September 19, 20263 min de lectura
Dejar para mañana lo que te agobia hoy alivia el malestar a corto plazo y lo agrava a largo. La investigación explica por qué ocurre y qué estrategias concretas ayudan a romper el ciclo.
Leer artículoQuizá hayas oído hablar de la mentalidad de crecimiento (growth mindset): la idea de que las personas que creen que la inteligencia puede desarrollarse con esfuerzo y buenas estrategias afrontan mejor los retos y rinden más que quienes la consideran algo fijo. La propuesta, asociada a la psicóloga Carol Dweck, se extendió por colegios de todo el mundo. La pregunta interesante es qué queda de ella cuando se mira toda la evidencia junta.
Según este enfoque, quien tiene una mentalidad fija interpreta los errores como una prueba de falta de capacidad, por lo que tiende a evitar los retos. Quien tiene una mentalidad de crecimiento los ve como parte del aprendizaje, lo que favorecería la persistencia. Las intervenciones buscan transmitir este segundo mensaje, a menudo explicando que el cerebro cambia con la práctica.
En 2018, Sisk y su equipo publicaron dos metaanálisis con centenares de estudios (Sisk et al., 2018):
Un metaanálisis posterior encontró efectos positivos pero también pequeños y muy variables, más claros cuando las intervenciones estaban bien diseñadas y se dirigían a quienes más podían beneficiarse (Burnette et al., 2023).
Idea clave: cambiar creencias sobre la inteligencia no es una palanca mágica para subir las notas de todo el mundo.
El trabajo más sólido a favor es el National Study of Learning Mindsets, realizado en Estados Unidos con una muestra representativa de miles de estudiantes de secundaria. Una intervención en línea de menos de una hora mejoró ligeramente las notas de los alumnos con peor rendimiento previo y aumentó la elección de asignaturas de matemáticas más exigentes. El efecto fue mayor en los centros donde el ambiente apoyaba esos mensajes (Yeager et al., 2019).
Que una intervención tan breve tenga un efecto medible es notable. Pero el efecto es modesto y depende del contexto.
Idea clave: cuando estudies, en lugar de concluir «no se me da bien», pregúntate qué estrategia puedes cambiar. Esa pregunta sí tiene respaldo.