Estudiar Psicología no te protege del estrés, la ansiedad o el bajón. Repasamos qué dicen los grandes estudios con universitarios, qué intervenciones tienen evidencia y qué señales indican que es momento de pedir ayuda.
Este artículo conecta con estas asignaturas. Allí tienes sus temas con resúmenes, tarjetas y cuestionarios.
Cómo integrar prácticas de atención plena para mejorar el foco, la regulación emocional y la retención de conceptos complejos.
Hay una idea curiosa muy extendida: que quien estudia Psicología debería "saber gestionarlo todo". La realidad es otra. Los estudiantes de Psicología viven las mismas presiones que cualquier universitario: exámenes, prácticas, trabajos en grupo, dinero, cambios de ciudad y relaciones. Saber de ansiedad no te hace inmune a ella.
Este artículo no sustituye una evaluación profesional. Su objetivo es ayudarte a situar lo que sientes con datos fiables y saber cuándo conviene dar el paso de pedir ayuda.
La Organización Mundial de la Salud impulsó un gran proyecto internacional sobre la salud mental de los universitarios: el World Mental Health International College Student Project. En su primera fase encuestaron a estudiantes de primer curso de 19 universidades de 8 países, España incluida (Auerbach et al., 2018).
Entre los 13.984 estudiantes a tiempo completo analizados:
Es importante matizar que se trata de cribados por autoinforme y no de diagnósticos clínicos. Aun así, el mensaje es claro: tener dificultades emocionales en la universidad es frecuente.
Estas dificultades también afectan a los estudios. En la Universidad de Lovaina, dentro del mismo proyecto, aproximadamente uno de cada tres estudiantes de primero refería problemas de salud mental en el último año, y esos problemas se asociaban a un peor rendimiento académico (Bruffaerts et al., 2018).
Sentir nervios antes de un examen, tener una semana de bajón tras un suspenso o dormir peor en época de entregas es humano. Un cierto nivel de activación incluso ayuda a rendir.
Conviene prestar más atención cuando aparece alguna de estas señales:
Si reconoces la última señal, no esperes. En España puedes llamar gratis al 024, la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad, disponible las 24 horas. Si hay riesgo inmediato, llama al 112.
Un metaanálisis de 24 estudios con estudiantes universitarios encontró que las intervenciones cognitivas, conductuales y de mindfulness reducían los síntomas de ansiedad, con efectos secundarios positivos sobre la depresión (Regehr et al., 2013). Muchas universidades españolas ofrecen servicios de atención psicológica gratuitos o de bajo coste para su alumnado. Vale la pena informarse.
La falta de sueño y la somnolencia diurna son muy habituales entre universitarios. Se asocian a peores notas, peor aprendizaje y peor estado de ánimo (Hershner y Chervin, 2014). Mantener horarios regulares y evitar las noches en vela antes de los exámenes es una de las intervenciones más sencillas y más infravaloradas.
Buena parte del estrés académico viene de la sensación de ir tarde y sin control. Planificar el estudio en sesiones repartidas y usar técnicas eficaces reduce la acumulación de última hora. Hablamos de ello en nuestro artículo sobre técnicas de estudio con evidencia.
Compartir cómo te sientes con compañeros, amigos o familia no es una técnica menor. El aislamiento suele alimentar el malestar, y hablarlo ayuda a ponerlo en perspectiva.
En una universidad estadounidense con acceso gratuito a terapia breve, la mayoría de los estudiantes con un cribado positivo de depresión o ansiedad no había recibido ningún tratamiento en el último año. Entre los factores asociados estaban no percibir que lo necesitaban, no conocer los servicios disponibles y dudar de que el tratamiento fuera a funcionar (Eisenberg et al., 2007).
En estudiantes de Psicología aparece a veces un obstáculo extra: la sensación de que "debería poder con esto yo solo". Pedir ayuda no contradice tu vocación. Muchos psicólogos en ejercicio hacen o han hecho su propia terapia, y conocer la experiencia desde el otro lado es valioso.