Caminar, correr, hacer yoga o entrenar fuerza reduce los síntomas depresivos con un efecto comparable al de otros tratamientos de primera línea. Repasamos los metaanálisis y cómo traducirlos a la práctica sin simplificar.
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September 17, 20265 min de lectura
Estudiar Psicología no te protege del estrés, la ansiedad o el bajón. Repasamos qué dicen los grandes estudios con universitarios, qué intervenciones tienen evidencia y qué señales indican que es momento de pedir ayuda.
Leer artículo«Haz deporte, que te sentará bien» es un consejo que casi todo el mundo ha recibido alguna vez. En el caso de la depresión, la investigación de los últimos años lo respalda con bastante más fuerza de lo que se pensaba, aunque con matices que un futuro psicólogo debe conocer.
Schuch y sus colaboradores revisaron los ensayos controlados sobre ejercicio en personas con depresión y encontraron un efecto antidepresivo importante, que se mantenía después de corregir el posible sesgo de publicación (Schuch et al., 2016).
En 2024, Noetel y su equipo publicaron en el BMJ un metaanálisis en red con más de 200 ensayos y más de 14.000 participantes. Su objetivo era comparar distintos tipos de ejercicio entre sí y con otros tratamientos (Noetel et al., 2024). Algunas conclusiones:
Idea clave: el ejercicio no es solo un complemento para «sentirse bien», sino una intervención con evidencia propia frente a la depresión.
No hay una única explicación. Se han propuesto mecanismos biológicos, como cambios en la inflamación, en factores neurotróficos o en el sistema de estrés, y psicológicos, como la sensación de logro, la estructura que aporta la rutina, la activación conductual y, en el caso del ejercicio en grupo, el contacto social. Lo más probable es que intervengan varios a la vez.
Idea clave: durante los exámenes, moverse también cuenta. Una pausa activa no es tiempo perdido de estudio.